17 de enero de 2012

50 años de Adveniat

Al iniciar el nuevo año, las parroquias elaboran sus planes pastorales que contemplan  tanto los aspectos misioneros, catequéticos y celebrativos como los económicos y constructivos. Ya me están llegando algunos proyectos para ser presentados a “Adveniat” solicitando una ayuda económica.

“Adveniat” es el nombre de la acción de la iglesia católica alemana en favor de América Latina. Ha estado cumpliendo cincuenta años de existencia y de servicio.  Y me he dado cuenta que no he comentado nada en el blog sobre esta institución que tanto ha ayudado a nuestra Iglesia. Quiero resarcirme compartiendo algunas reflexiones y sentimientos con ustedes. Ya lo he hecho con Monseñor Bernd Klashcka, director de Adveniat, a quien le decía en carta del 28 de diciembre: “Al hacer el balance del año viene a mi recuerdo la ayuda tan importante recibida durante los casi 17 años de mi episcopado y me surge desde el corazón la acción de gracias”.

Con motivo de los 50 años de Adveniat, del 24 al 26 de noviembre pasado nos reunimos en Aparecida representantes de las Conferencias Episcopales de América Latina con Directivos y personal de Adveniat para la celebración de un Congreso que tuvo por titulo: “Aparecida y la Iglesia misionera en América Latina hoy: venga tu Reino”.

Pero sobre todo, los obispos nos reunimos para agradecer a la Iglesia alemana todo lo que en estos cincuenta años ha hecho por la Iglesia de América Latina.

¿Qué diócesis latinoamericana no ha recibido algún tipo de ayuda de Adveniat, para la construcción de templos, casas curales y salones parroquiales, para la catequesis y formación de agentes de pastoral, para los seminarios, etc? Por este medio me uno al coro de voces que, con acierto y entonación, agradecen a Adveniat su ayuda y solidaridad. Y lo hago públicamente porque se lo merecen y, como dice Don Quijote, “es propio de bien nacidos ser agradecidos”.

No he platicado sobre Adveniat con nadie que no se haya expresado positivamente, no sólo por la ayuda económica sino por sus actitudes de paciencia, cercanía y comunión pastoral. Están muy lejos del que humilla haciendo sentir su poder. No nos sentimos humillados. En numerosas ocasiones han expresado el enriquecimiento humano, espiritual y pastoral que ellos reciben de la Iglesia de América Latina.

Se logra así una “comunión eclesial” que es la raíz y meta de la relación y de la ayuda. No se trata sólo de enviar un proyecto  y de recibir un cheque. Se trata de compartir los bienes materiales y espirituales. Se trata de vivir el amor cristiano como signo de que está viniendo el Reino de Dios. Precisamente el nombre está tomado de la petición del “Padre Nuestro” en latín: “Adveniat Regnum tuum”, “Venga tu reino”.

En toda institución y en toda acción lo más importante son las personas, en este caso los miles de católicos alemanes que generosamente dan un donativo y se dan en ese donativo. Estos fieles, para nosotros desconocidos, adquieren rostro concreto en el personal de Adveniat que nos visita y con quienes terminamos estableciendo una verdadera amistad.

Muchas gracias, católicos alemanes de “la acción Adveniat”. Sigamos orando, trabajando y amando para que venga el Reino de Dios.

 

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