No somos seres aislados, solitarios y autosuficientes en nuestra capsula individual sino que vivimos en una determinada situación que nos envuelve e impregna, nos influye y afecta.
Somos “seres en situación” y nos realizamos en la relación con las cosas, las personas, los acontecimientos, etc.
La situación nos limita y posibilita al mismo tiempo. La situación nos circunscribe en el espacio, en el tiempo y en las cosas y personas. Pero a la vez, la situación nos posibilita relacionarnos. Es precisamente en la relación con el contexto en el que estamos situados como nos realizamos.
Pongamos el ejemplo de la construcción. Tengo ladrillos y madera para construir una casa. Los ladrillos “limitan”. La casa no será de bloques, de mármol, sino de ladrillos pero los ladrillos hacen posible la construcción.
La situación también nos influye. Nos afecta el clima, las palabras de los que viven con nosotros, el comportamiento de los demás, los acontecimientos sociales, etc. La situación, las circunstancias son como un estímulo que produce en nosotros dolor, alegría, tristeza, enojo, desconcierto, paz, etc.
Lo verdaderamente importante es cómo respondemos a esos estímulos, cómo nos comportamos ante ellos. Suele darse frecuentemente una respuesta primaria, reactiva, casi instintiva. Puede darse una respuesta consciente, pensada, elaborada. Ante el estímulo y los sentimientos que despierta, la persona no salta como un resorte, sino que reflexiona, elabora sus sentimientos, asume la realidad negativa y responde constructivamente.
La respuesta positiva o negativa que damos a los variados estímulos que recibimos produce en nosotros un nuevo estado anímico y físico. Normalmente echamos la culpa de tal estado emocional al estímulo, cuando en realidad depende de las actitudes que nosotros adoptamos.
Pongamos un ejemplo. Me han criticado, han hablado mal de mí, y eso me duele y entristece. Me dejo llevar de esa afección. Le doy vueltas en mi cabeza y en mi corazón. Me lleno de ira, hablo pestes de la persona, le niego la palabra. Me siento mal y se me nota. “¿Qué te pasa?” me pregunta mi amigo. “Es que andan hablando mal de mí”, respondo. “No estas así porque te han criticado (estimulo). Estás así por las actitudes que tú has tomado. Podrías haberte comportado de manera totalmente diferente”, me comenta mi amigo.
Así es. Lo verdaderamente decisivo es nuestra respuesta a la influencia de cualquier situación. Nuestra respuesta no puede depender de lo exterior a nosotros mismos sino del interior de nosotros mismos, de nuestros valores interiorizados, de nuestras convicciones, de nuestra voluntad consciente y responsable.
Nuevo año. ¿De quién vas a depender? ¿De lo que te rodea externamente o de tus actitudes interiores?
- Adonis Saenz: LA DIÓCESIS DE SAN PEDRO SULA ESTA EN UN PR...
- ARNOLD: para ser como el oro por el fuego hay que pasar !!...
- nataly ortega: esta muy bueno pero me lo tengo ke aprender para l...
- jose adalid morataya: Monsenor. Garachana. Sus mensajes siemre nos llen...
- Pedro: Lo que la Iglesia necesita es llevar a Dios a cada...
- mayo 2012
- abril 2012
- marzo 2012
- febrero 2012
- enero 2012
- diciembre 2011
- agosto 2011
- mayo 2011
- abril 2011
- marzo 2011
- febrero 2011
- diciembre 2010
- noviembre 2010
- octubre 2010
- septiembre 2010
- agosto 2010
- julio 2010
- junio 2010
- mayo 2010
- abril 2010
- marzo 2010
- febrero 2010
- enero 2010
- diciembre 2009
- noviembre 2009
- octubre 2009
- septiembre 2009
- agosto 2009
- julio 2009
- junio 2009
- mayo 2009
- abril 2009
- marzo 2009
- febrero 2009
- enero 2009
- diciembre 2008
- noviembre 2008
- octubre 2008
- septiembre 2008
- agosto 2008
- julio 2008
- junio 2008
- mayo 2008
- abril 2008
Soy licenciado en Teología por la Universidad Pontíficia de Salamanca. Elaboré la tesis sobre “la individualidad y la trascendencia en Gabriel Marcel”. El 3 febrero de 1995 fui ordenado obispo en San Pedro Sula, Honduras.
Últimos comentarios

Muy buenos dias,me encanta mucho esta reflexin,pues es una interrogante que me hace entender de quien verdaderamnete tengo que depender, las actitudes exteriores noson las mas importantes para determinar mi personalidad,sino aquellas que vienen de dentro, porque son estas las que vienen realmente del corazon, y eslo que realmente vale, lo externo es externo y ahi queda,en cambio lo interno es lo que nos hace crecer y valorarme para dar a demostrar ante los demas un verdadero corazon, limpio y confiado en Dios ante cualquier circunstancia.
Leyendo a G. Marcel, que bien conoce Monseñor, encuentro en Homo Viator, pág.103, el párrafo : ” La vida…no es en sí misma ni un beneficio, ni una maldición… es una oportunidad buena o mala”.
La exposición suya sobre la actitud personal me ha alumbrado mucho, en estos momentos de oscuridad, acusados por el dolor y desazón que la enfermedad, está ejerciendo en mi familia. Mi escudo de Fe y Paciencia, aguantó esta batalla, y aunque el SEÑOR se nos antoja lejos, está ahí.
A traves de su artículo he podido comprender un poquito más, y sus apuntes me han acercado hacia la Dicha Cristiana.
Gracias y Saludos al pueblo catracho.
Sencillo pero profundo.Axiomatico.
Monseñor.
Pienso que todos los acontecimientos, en cualquier sircunstancia de nuestra vida, son una invitación, a un crecimiento Espiritual, ya sean positivos o negativos, solo asi nuestra respuesta dependerá de lo interior a nosotros mismos, es como dijó Santa Teresa (perdon si no fué ella)
“Nada te turbe, nada te espante, quien a Dios tiene, nada le falta………o sea solo DIOS BASTA
Con esta convicción, peregrinamos con esperanza, confiando que nuestro Dios que nos ama tanto, nos escucha y nos comprende.