BLOGS + Al Pie de El Merendón Lo decisivo es la actitud personal Posteado por Ángel Garachana enero 23, 2012 a las 9:38am

No somos seres aislados, solitarios y autosuficientes en nuestra capsula  individual sino que vivimos en una determinada situación  que nos envuelve e impregna, nos influye y afecta.

Somos “seres en situación” y nos realizamos en la relación con las cosas, las personas, los acontecimientos, etc.

La situación nos limita y posibilita  al mismo tiempo. La situación nos circunscribe en el espacio, en el tiempo y en las cosas y personas. Pero a la vez, la situación nos posibilita relacionarnos. Es precisamente en la relación con el contexto en el que estamos situados como nos realizamos.

Pongamos el ejemplo de la construcción. Tengo ladrillos y madera para construir una casa. Los ladrillos “limitan”. La casa no será de bloques, de mármol, sino de ladrillos pero los ladrillos hacen posible la construcción.

La situación también nos influye. Nos afecta el clima, las palabras de los que viven con nosotros, el comportamiento de los demás, los acontecimientos sociales, etc. La situación, las circunstancias son como un estímulo que produce en nosotros dolor, alegría, tristeza, enojo, desconcierto, paz, etc.

Lo verdaderamente importante es cómo respondemos a esos estímulos, cómo nos comportamos ante ellos. Suele darse frecuentemente una respuesta primaria, reactiva, casi instintiva. Puede darse una respuesta consciente, pensada, elaborada. Ante el estímulo y los sentimientos que despierta, la persona no salta como un resorte, sino que reflexiona, elabora sus sentimientos, asume la realidad negativa y responde constructivamente.

La respuesta positiva o negativa que damos a los variados estímulos que recibimos produce en nosotros un nuevo estado anímico y físico. Normalmente echamos la culpa de tal estado emocional al estímulo, cuando en realidad depende de las actitudes que nosotros adoptamos.

Pongamos un ejemplo. Me han criticado, han hablado mal de mí, y eso me duele y entristece. Me dejo llevar de esa afección. Le doy vueltas en mi cabeza y en mi corazón. Me lleno de ira, hablo pestes de la persona, le niego la palabra. Me siento mal y se me nota. “¿Qué te pasa?” me pregunta mi amigo. “Es que andan  hablando mal de mí”, respondo. “No estas así porque te han criticado (estimulo).  Estás así por las actitudes que tú has tomado. Podrías  haberte comportado de manera totalmente diferente”, me comenta mi amigo.

Así es. Lo verdaderamente decisivo es nuestra respuesta a la influencia de cualquier situación.  Nuestra respuesta no puede depender de lo exterior a nosotros mismos  sino del interior de nosotros mismos, de nuestros valores interiorizados, de nuestras convicciones, de nuestra voluntad consciente y responsable.

Nuevo año. ¿De quién vas a depender? ¿De lo que te rodea externamente o de tus actitudes interiores?