BLOGS + Al Pie de El Merendón En camino con Marcos Posteado por Ángel Garachana febrero 6, 2012 a las 9:51am

(Domingo V, Mc, 1,29-39)

La curación de la suegra de Pedro y un nuevo resumen de curaciones y exorcismos cierra la crónica de un día en Cafarnaúm, de un sábado que abre el horizonte a una humanidad liberada.  La sinagoga, la casa, la puerta ante  la que la gente se agolpa son los  escenarios en los  que se hace presente el Reino pero en los que no queda encerrado. De madrugada, la oración abre el horizonte y hace salir.

Marcos trasmite lo que muy esquemáticamente sirvió para testimoniar y trasmitir oralmente la memoria de Jesús. El relato de la curación muestra claramente su estructura: 1 Presentación de quien cura  2  Presentación del enfermo 3  Petición de sanación 4 Acción curativa. 5. Constatación. Los poquísimos  detalles propios de esta curación evitan que nuestra atención se desvíe de lo que Marcos proclama: el Reino está aquí y levanta, pone en pie, al varón alienado en la sinagoga, a la mujer postrada en la casa, a todos los que son traídos ante Jesús.

La presencia del mal que oprime se hace presente pese a la brevedad del texto: cuatro veces se mencionan los demonios y endemoniados pero son acallados, reducidos al silencio, vencidos por la palabra de Jesús. Palabra eficaz que se proclama por toda Galilea como señala el final del relato preparando al lector para seguir la narración pero, sobre todo, preparándonos a los seguidores de Jesús para el asombro y la decisión de salir tras de él .

Necesitamos desarrollar la dimensión misionera de la vida en Cristo. La Iglesia necesita una fuerte conmoción que le impida instalarse en la comodidad, el estancamiento y en la tibieza, al margen del sufrimiento de los pobres del Continente. DA 362Él sigue convocando, sigue invitando, sigue ofreciendo incesantemente una vida digna y plena para todos. Nosotros somos  ahora, en América Latina y El Caribe, sus discípulos y discípulas…Se trata de salir de nuestra conciencia aislada y de lanzarnos, con valentía y confianza (parresía), a la misión de toda la Iglesia. DA 363

Para no caer en la trampa de encerrarnos en nosotros mismos, debemos formarnos como discípulos misioneros sin fronteras, DA 376
P. Fernando Ibáñez