BLOGS + Al Pie de El Merendón Bienaventuranzas de la vida consagrada Posteado por Ángel Garachana febrero 7, 2012 a las 11:36am

El día dos de febrero, fiesta de la Presentación del Señor en el templo, celebra la Iglesia el “día de la vida Consagrada”. La Conferencia de religiosas/os de la diócesis de San Pedro Sula convocó a sus miembros para la última reunión, antes de la división de la diócesis. Celebramos la eucaristía en acción de gracias a Dios por el don de las diversas Congregaciones a la diócesis sampedrana, por medio de símbolos y lemas se presentaron los diversos carismas y su unidad en la Iglesia particular y compartimos la palabra, los alimentos y la alegría de la vocación en la mesa de la fraternidad.
Por esta fiesta y por mi aniversario de ordenación episcopal, día 3, recibí diversos mensajes y felicitaciones. Comparto con ustedes las “bienaventuranzas de la vida consagrada” que una consagrada  me hizo llegar.

+ Ángel Garachana Pérez, CMF

Obispo de San Pedro Sula
* * *

Bienaventurado eres, consagrado,

si descubres que el camino te abre los ojos a lo que

no se ve.

Bienaventurado eres, consagrado,

si lo que más te preocupa no es llegar,

sino llegar con los otros.

Bienaventurado eres, consagrado,

cuando contemplas el camino y lo descubres lleno de nombres y de amaneceres.

Bienaventurado eres, consagrado,

si tu mochila se va vaciando de cosas

y tu corazón no sabe dónde colocar tanta gratuidad.

Bienaventurado eres, consagrado,

cuando te faltan palabras  para agradecer

todo lo que te sorprende en cada recorrido del camino.

Bienaventurado eres, consagrado,

si descubres que un paso atrás, para ayudar a otro

vale más que mil pasos adelante sin mirar al otro lado.

Bienaventurado eres, consagrado,

si haces de tu camino una vida,

y de tu vida un camino

en busca de quien es el autentico camino y vida:

Cristo.

Bienaventurado eres, consagrado,

si en el camino te encuentras contigo mismo

y te regalas un tiempo para no descuidar la imagen de tu corazón.

Bienaventurado eres, consagrado,

si descubres que el camino tiene mucho de silencio, el silencio de oración,

y la oración de encuentro con el Padre que te espera,

para recogerte en sus entrañas de Madre

y darle descanso a tu inquieto corazón.