La lectura espiritual
Ejercicio piadoso-formativo tradicional
Los tratados de espiritualidad la colocaban entre los “medios” para alcanzar la perfección, juntamente con la meditación, el examen de conciencia, etc.
Recordemos la “lectura espiritual” de algunos libros clásicos: “Las colaciones”, de Casiano, “Ejercicios de perfección”, del P. Rodríguez, “La imitación de Cristo” de Tomás de Kempis, etc.
Hoy día se habla más de “oración” y de “formación integral” y dentro de esta se coloca la “formación espiritual”.
Diversas formas de leer un libro.
Igual que podemos tomar diversas formas de relación con las personas, podemos leer un libro de formas diversas.
Las características de la lectura vendrán determinadas por varios factores:
• La naturaleza del libro.
• El fin que se busca al leerlo.
• Las actitudes del lector.
• La pedagogía usada en la lectura.
La naturaleza del libro: no es lo mismo un libro de humor, que un libro de matemáticas, poesía, teología, espiritualidad, etc.
La lectura puede tener como finalidad: conocer, instruirse, deleitarse, formarse, revisar la vida, etc.
Las actitudes pueden ser muy diversas: superficialidad o profundidad, curiosidad o formación, dogmatismo o búsqueda, de espectador o de comprometido.
Lectura Espiritual
El sustantivo es “lectura”. Por tanto, no es simplemente “hojear”, “pasar por encima” “echar un vistazo”. Se trata de leer las palabras, frases, texto y contexto, significado. Leer reflexivo y comprensivo.
El adjetivo es “espiritual”, leer relacionado con “el espíritu”. Puede ser con:
• el espíritu del texto,
• el espíritu del lector,
• el Espíritu de Dios.
Según el espíritu del libro: leer de tal manera que se capte el “espíritu” del libro y no quedarse en la materialidad de la letra o racionalidad de los enunciados.
Con espíritu: leer con espíritu, es decir, con interés, con ganas, metiéndose en el libro, poniendo inteligencia, corazón y vida.
Para el espíritu: leer buscando como finalidad que el “espíritu” del libro llegue al “espíritu” de la persona, al corazón, al alma, al centro de la persona y la “toque”, le diga algo personal, que llegue a su vida.
Del “espíritu” al “Espíritu”: el lector creyente trata de discernir la acción y la palabra del Espíritu en la mediación del “espíritu”.
+ Ángel Garachana Pérez, CMF
Obispo de San Pedro Sula
- Milly: Me parece muy bien exelente, una nueva forma de ev...
- jese: Muy bien msr. usted sabe lo que tiene y sabe tambi...
- Reyna Fuentes: Buenas Monseñor Angel!! Este artículo es muy pr...
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Soy licenciado en Teología por la Universidad Pontíficia de Salamanca. Elaboré la tesis sobre “la individualidad y la trascendencia en Gabriel Marcel”. El 3 febrero de 1995 fui ordenado obispo en San Pedro Sula, Honduras.
Últimos comentarios

He encontrado hace tiempo el libro que compendia si así se puede decir, los tres apartados, de espiritu de texto, del lector, y de Dios. Este libro es la Biblia, y concretamente el Nuevo Testamento, ahí yo me encuentro en mi salsa, me entusiasma el texto, me encuentro transportado y viviendo en persona todo su contenido, y al fín encuentro
un final maravilloso, como es la racionalidad divina, osea
la perfección al grado máximo.
Se puede pedir más ?