BLOGS + Al Pie de El Merendón La lectura espiritual Posteado por Ángel Garachana agosto 28, 2012 a las 8:51am

La lectura espiritual

 
Ejercicio piadoso-formativo tradicional

Los tratados de espiritualidad la colocaban entre los “medios” para alcanzar la perfección, juntamente con la meditación, el examen de conciencia, etc.

Recordemos la “lectura espiritual” de algunos libros clásicos: “Las colaciones”, de Casiano, “Ejercicios de perfección”, del P. Rodríguez, “La imitación de Cristo” de Tomás de Kempis, etc.

Hoy día se habla más de “oración” y de “formación integral” y dentro de esta se coloca la “formación espiritual”.


Diversas formas de leer un libro.

Igual que podemos tomar diversas formas de relación con las personas, podemos leer un libro de formas diversas.

Las características de la lectura vendrán determinadas por varios factores:

• La naturaleza del libro.
• El fin que se busca al leerlo.
• Las actitudes del lector.
• La pedagogía usada en la lectura.

La naturaleza del libro: no es lo mismo un libro de humor, que un libro de matemáticas, poesía, teología, espiritualidad, etc.

La lectura puede tener como finalidad: conocer, instruirse, deleitarse, formarse, revisar la vida, etc.

Las actitudes pueden ser muy diversas: superficialidad o profundidad, curiosidad o formación, dogmatismo o búsqueda, de espectador o de comprometido.

 

 

Lectura Espiritual

El sustantivo es “lectura”. Por tanto, no es simplemente “hojear”, “pasar por encima” “echar un vistazo”. Se trata de leer las palabras, frases, texto y contexto, significado. Leer reflexivo y comprensivo.

El adjetivo es “espiritual”, leer relacionado con “el espíritu”. Puede ser con:

• el espíritu del texto,
• el espíritu del lector,
• el Espíritu de Dios.

Según el espíritu del libro: leer de tal manera que se capte el “espíritu” del libro y no quedarse en la materialidad de la letra o racionalidad de los enunciados.

Con espíritu: leer con espíritu, es decir, con interés, con ganas, metiéndose en el libro, poniendo inteligencia, corazón y vida.

Para el espíritu: leer buscando como finalidad que el “espíritu” del libro llegue al “espíritu” de la persona, al corazón, al alma, al centro de la persona y la “toque”, le diga algo personal, que llegue a su vida.

Del “espíritu” al “Espíritu”: el lector creyente trata de discernir la acción y la palabra del Espíritu en la mediación del “espíritu”.

 

+ Ángel Garachana Pérez, CMF
Obispo de San Pedro Sula

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