Una mirada de fe sobre mi historia
¡Qué actitudes tan distintas y qué sentimientos tan diversos solemos tener los humanos ante el paso del tiempo, especialmente en “transiciones significativas” como el paso de un año a otro!
En este año de la fe dirijo y te invito a dirigir una mirada de fe al transcurrir de tu historia, con su pasado, futuro y presente.
• El pasado está en la misericordia de Dios
Nuestra historia personal tiene un pasado, un presente y está abierta a un futuro. Nuestra mirada hacia el pasado puede ponerse lentes oscuros, fijarse sólo en lo negativo y llevarnos a la culpabilidad.
Hay personas buenas, con grandes ideales que miran hacia otras una y otra vez para dar vueltas a sus fallos, pecados, infidelidades sin terminar de asumir, de aceptar su pasado, sin reconciliarse con él, de “saldar su historia”. Esta actitud produce culpabilidad y tristeza.
La persona de mirada positiva no niega los pecados y errores del pasado. Los reconoce con lucidez. Pero los asume, se sabe perdonada de Dios. Se perdona a sí misma y cree que su pasado está en la misericordia de Dios. ¿En dónde mejor?
• El futuro está en la providencia de Dios
La mirada hacia el futuro puede estar cargada de preocupaciones, de temor, hasta la angustia. Este temor puede llegar a paralizar la acción del presente, a dominar el sentimiento básico de confianza en la vida y en Dios.
Hay una sana preocupación por el futuro que lleva a la vigilancia evangélica y a la responsabilidad presente, que es la única forma de preparar el futuro.
El lógico preguntarse en las grandes decisiones que comprometen el futuro: “¿Y seré fiel?”. Pero la única respuesta es vivir el presente con fidelidad y confiar en Dios, Señor de la historia. Mi futuro está en la providencia de Dios.
• Vivir plenamente el presente
El pasado ya pasó y el futuro no ha llegado. Tengo el presente que es “presente activo de Dios y de mi respuesta”. Presente realista, ya que tiene el pose, el sedimiento de mi historia como realidad acumulada que, a la vez, me posibilita y me limita. Mirada así, desde la fe, mi historia es una “historia de gracia” porque aún del pecado Dios saca bien, ya que en él pone perdón y amor.
+ Ángel Garachana Pérez, CMF
Obispo de San Pedro Sula
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Soy licenciado en Teología por la Universidad Pontíficia de Salamanca. Elaboré la tesis sobre “la individualidad y la trascendencia en Gabriel Marcel”. El 3 febrero de 1995 fui ordenado obispo en San Pedro Sula, Honduras.
Últimos comentarios

Monseñor
Pienso como si este articulo, lo hubiera escrito para mi,posiblemente asi piensan muchos hermanos que le han leido.
Las decisiones en la vida que mas me cuestan son las de mi trabajo apostolico, que involucra a muchas personas.
La ultima frase me da mucha esperanza,y aunque a veces no termino de entender, creo en el evangelio “todo lo que sucede es para bien de los que amamos a Dios” y con esa fe y esa esperanza no pierdo la paz. Gracias Monseñor por sus palabras llenas de sabiduria.
Buenas Monseñor Angel!!
Este artículo es muy profundo, y es como si en este momento de mi vida la llena de mucho cambio, antes desconocia cuan grande es el amor de Dios, y ahora que sirvo en mi comunidad llena de dicha a mi corazón, sé que poco a poco aprenderé más y de orientar a amigos y amigas a descrubrir de nuestro señor Jesucristo.
Saludos Monseñor Garachana.