Hemos creído en el amor
(Domingo III, Lc 1,1-4. 4,14-21)
La lectura del Evangelio de San Lucas en este domingo está formada por los versículos iniciales de su obra y por el relato del comienzo de la actividad de Jesús. Sabemos que es importante fijarse en cómo empieza un texto, una noticia de la prensa, o una película y San Lucas también lo sabía y, por eso, cuida sus comienzos. Como he señalado en otras ocasiones, él practica el arte de narrar a Jesucristo: lo hace con cariño creyente y lo hace con destreza.
En la escena inicial de la misión de Jesús, escuchamos por primera vez la palabra de quien reconocemos como el Hijo amado de Dios. Una palabra muy breve: “Hoy se cumple esta escritura que acaban de oír”. Ese “hoy”, que Lucas usa muy frecuentemente, lo hemos encontrado también en la primera lectura de este domingo: “Hoy es día consagrado al Señor, no hagan duelo ni lloren”. Cuando he tenido algún taller sobre predicación he recordado estos dos textos, por su brevedad y por su mensaje, como modelos para los que predicamos
Cuando hago una homilía procuro poner en práctica mi consejo. Normalmente cumplo con lo de la brevedad pero no estoy tan seguro de reconocer y transmitir que hoy, cada día, el Espíritu está sobre nosotros; que consagrar el día al Señor es enviar porciones al que no tiene y así compartir alegría; que en medio de tanta opresión, hoy Dios sigue generando libertad y me sigue, nos sigue, enviando.
Vuelvo a leer las palabras de Esdras, de Nehemías, de los levitas que enseñaban al pueblo: No estén tristes, pues el gozo en el Señor es su fortaleza y miro a Jesús para cumplir como Él esta Escritura: para mantener la fe en el Padre que anuncia paz y dignidad a los pobres; para no hacer el juego a quien los excluye y despoja; para fortalecer mi solidaridad y entrega constantes y no caer en desánimo, tristeza o depresión porque “hoy” todavía no ha llegado la plenitud del cumplimiento.
P. Fernando Ibáñez
- Milly: Me parece muy bien exelente, una nueva forma de ev...
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Soy licenciado en Teología por la Universidad Pontíficia de Salamanca. Elaboré la tesis sobre “la individualidad y la trascendencia en Gabriel Marcel”. El 3 febrero de 1995 fui ordenado obispo en San Pedro Sula, Honduras.
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