Siempre he dicho que este fútbol, si lo vemos desde el punto de vista administrativo, es burocrático y el tiempo me está dando la razón. Clasificar al Mundial sólo se pudo lograr gracias a un grandioso milagro. Prueba de ello es que la Selección de Estados Unidos nos tuvo que dar un empujón cuando empató con Costa Rica.
Pero esto último no le quita lustre a lo logrado por los jugadores y el técnico Reinaldo Rueda, un hombre cuyo carácter y profesionalismo propiciaron con inteligencia un ambiente positivo que nos llevó, 28 años después, al objetivo de ir al Mundial. Pero la paz y la armonía se han roto y por el mismo motivo: el dinero.
Los jugadores, al cumplir el microciclo de trabajo preparatorio para el Mundial esta semana, han dicho que la Fenafuth les debe premios ganados durante el proceso eliminatorio rumbo al Mundial Sudáfrica 2010. Por suerte, el problema ahora explotó cuando la clasificación ya estaba asegurada. En veces anteriores, la bomba detonaba antes del partido en que nos disputábamos el Mundial. Este fútbol es administrativamente un desastre.
Los futbolistas reclaman sus premios y la Fenafuth se declara en bancarrota. ¿Cómo es posible que una entidad como Fenafuth esté en la lipidia? Ha tenido muchos ingresos por taquillas de los juegos eliminatorios y ya FIFA le dio un desembolso de un millón de dólares. También ha recibido dinero por ir a jugar a Estados Unidos partidos amistosos, por derechos de televisión, etc., etc. Que la Fenafuth pague; lo prometido es deuda.
El dicho “jugar por amor a la camiseta” ya no vale. Mucha gente ha comenzado a calificar a los jugadores de mercenarios, pero en este caso no se trata de eso. Está en papel, hay un pacto de palabra de la clasificación al Mundial y cada uno de los partidos ganados tenía un premio. Que los seleccionados no se estén muriendo de hambre no quiere decir que no tienen derecho de pedir lo que se les debe.
No me extrañará que llegue mayo y el mes del Mundial, junio, y los problemas de premios y viáticos no estén solucionados. Si eso sucede, me imagino a los directivos de la Fenafuth presionando a los jugadores para que tomen el avión y los directivos acusándolos de mercenarios. Es lamentable: ni Rafael Ferrari, el hombre más exitoso del fútbol, ni Rafael Callejas, habilidoso y astuto, han sido capaces de pagarles a los jugadores lo que ganaron sudando en la cancha y dándoles una satisfacción a los aficionados. Que Callejas preste dinero en cualquier banco como lo prometió y les pague a los futbolistas.
La Fenafuth me huele a corrupción. Los que integran ese organismo piensan más en llevar al Mundial a personas extrañas y se están frotando las manos mientras FIFA se las llena de dinero para hacerlo desaparecer. Luego van a decir que los nueve millones que la FIFA da por la clasificación al Mundial ni les ajustaron para pagar las deudas que les heredaron administraciones pasadas.
Al Mundial se le sacarán muy pocas cosas positivas y lo más seguro es que el seleccionador Reinaldo Rueda, a quien también le deben, no siga dirigiendo a la Selección Nacional. Ahora sí el señor Rueda y el resto del cuerpo técnico se darán cuenta de la realidad, conocerán mejor a quienes los rodean aquí en Honduras y cuando les ofrezcan la continuidad en su cargo sencillamente van a responder que no porque Fenafuth no practica el Fair Play.
- Juan Ramon: que lastima ver resultados de dolor en los mexican...
- Mexicano: No entiendo a los hondureños, o a los periodistas ...
- Patricia: AHI MEXICANOS!!!!! SE VAN A TRAGAR SUS PALABRAS DE...
- garra catracha: Hola hay una palabra que hay que enseñarle a los m...
- Raúl Diaz: Por favor señores, esto es UN JUEGO, alimentado po...
Licenciado en Periodismo. Trabaja como editor de la sección de Deportes de Diario LA PRENSA. Soy maestro de educación. Nació en Ilanga, Colón, Honduras.
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