20 de marzo de 2012

Uso de ex pandilleros para bajar delincuencia

Conocer las mejores prácticas para prevenir el crimen y la violencia, de eso se trata la reunión de carácter internacional convocada por la USAID y la Embajada de Estados Unidos para el 28 y 29 de marzo en San Pedro Sula.
La agenda del encuentro tiene un enorme significado, porque en países como Honduras son los barrios y colonias más pobres los que están enfrentando una lucha aterradora para soportar la violencia que genera la delincuencia.
Ese es el espíritu de esta cita apoyada por el Banco Mundial, el Centro para el Estudio de las Políticas Sociales y por LA PRENSA, un medio de comunicación que ha mantenido una campaña para parar la violencia que se desbordó en los últimos años.
De acuerdo a la USAID, en los debates “se explorarán oportunidades para alinear esfuerzos y conocimientos individuales para la prevención, y finalmente, apalancar mayores recursos de los sectores público y privado y movilizar a la comunidad a la acción”.
Expertos y dirigentes de Estados Unidos y de otros países como México y Colombia, participarán en este evento llamado Construyendo Comunidades Seguras y cuyo enfoque es la prevención.
Uno de estos expertos es Guillermo Céspedes, titular de la Oficina de Reducción de Pandillas y Desarrollo Juvenil de la Alcaldía de Los Angeles, la única en su tipo en todo Estados Unidos.
Su estrategia es una de las más novedodas en materia de seguridad pública: crear un grupo de voluntarios capaz de llegar hasta el núcleo de una pandilla involucrada en un crimen, explica el diario La Opinión de Los Angeles.
Los llaman “interventores” y son pandilleros “veteranos” que fungen como mediadores en los conflictos entre bandas rivales con el objetivo de evitar que la violencia escale.
De acuerdo a un reportaje de La Opinión, este programa, criticado cuando recién se implementó, ha dado frutos: los delitos cometidos por las pandillas bajaron un 40%.
“Si hay un homicidio, la meta principal de los interventores es prevenir que ocurran cinco homicidios, tratan de evitar el tiroteo de uno y otro lado”, explica Céspedes al diario de Los Angeles. ¿Será esta una de las vías para devolver algo de paz a nuestros barrios?