1 de agosto de 2011

Responsabilidad social individual.

Hace una semana tuve la oportunidad de oír a la lideresa espiritual Didi Santosh en dos eventos que organizó la Asociación Brahma Kumaris de El Salvador en las ciudades de San Salvador y Santa Tecla, y hoy quiero compartir parte de su mensaje a los países centroamericanos.

Didi Santosh nació en 1964 en Nueva Delhi, India, y su vida ha estado marcada por sus cualidades de lideresa y de servidora social, actualmente es directora de las actividades de Brahma Kumaris en San Petersburgo, Rusia, y hace dos años el Comité Ruso Unido le concedió una medalla por su labor en pro del fortalecimiento de valores en Rusia.

Didi Santosh nos invita a reconocer que los seres humanos somos como los dedos de la mano, todos y cada uno singulares en su individualidad al mismo tiempo que todos imprescindibles para una acción de conjunto, por ello nos invita a todos a atender el llamado de este tiempo a actuar en beneficio de toda la sociedad.

Ella afirma que ser patriota es ser verdadero con el lugar que nos acoge en un momento determinado, así nos invita tanto a los nacionales centroamericanos como a quienes hoy residimos en estos países a ser honestos, a decir y hacer lo que pensamos desde el bien, a ser transparentes, a actuar con buena voluntad y valorar con respeto la esencia benevolente de cada persona, sin distingos de ninguna clase.  Al mismo tiempo sugiere trascender una vida sencilla de comer, dormir y trabajar por el propio sustento y elevar la vida con acciones que cumplan grandes propósitos y que manifiesten la responsabilidad social de cada uno como individuo.

Cuando damos lo mejor de nosotros entregándonos libremente y de corazón a realizar actividades en pro de los demás, sin esperar retribución a cambio, elevamos nuestra conciencia, fortalecemos los propios valores, enseñamos valores a otros y sentimos la felicidad de haber utilizado el tiempo, los propios talentos y los recursos para crear resultados positivos que conlleven la solución de alguno de los muchos problemas que viven la mayoría de los compatriotas.

En fin que la responsabilidad por el país y por el mundo es cosa de todos y la persona verdaderamente responsable responde a la llamada de la obligación sin esperar a que otro se le adelante en la realización de la tarea, lo indica de forma sugestiva el siguiente cuento:

 

Este es un cuento sobre Gente llamados Todos, Alguien, Cualquiera y Nadie.

 

Había que hacer un trabajo importante y Todos estaban seguros de que Alguien lo iba a hacer. Cualquiera lo podría haber hecho, pero Nadie lo hizo. Alguien se enojó por esto, porque era el trabajo de Todos. Cada uno pensó que Cualquiera lo podía hacer, pero Nadie se enteró de que Todos no lo iban a hacer. Todos culparon a Alguien, cuando Nadie hizo lo que Cualquiera podría haber hecho.