Las complicaciones parecen ser una consecuencia inevitable de la vida moderna, sin embargo la inspiración y la creatividad nacen de la sencillez, siempre menos es más, esta fue mi experiencia de vida en la Semana Santa en la cual nos retiramos, algunas maestras arquitectas y paisajista, Ángela, Gloria y Elsa, con un grupo de jóvenes arquitectos, Eunice, Daniela, Susana, Ana, Alessandra, Mercedes y Onasis, a probar un estilo de vida sencillo como atmósfera para profundizar en el conocimiento de la Arquitectura Tropical Bioclimática.
El Taller de Arquitectura Tropical Bioclimática fue una semana completa de la más extraordinaria convivencia, demostrativa de que cuando los seres humanos queremos ser como angelitos lo hacemos muy pero muy bien, por ello a la pregunta final ¿de qué gozó más? La respuesta reiterada fue “de la compañía de mis nuevos amigos”.
Los días tuvieron una variedad de experiencias:
• el cultivo del ser interior profundizando el autoconocimiento y sembrando semillas de pensamiento positivo que, al decir de Mercedes, “Lo disfruté al máximo, es bello conocerse o reencontrarse, y tomar conciencia de uno, es muy, muy especial”; al mismo tiempo que la meditación Kundalini, “relajante y desestrezante para el cuerpo y el alma”
• la evolución de sentimientos y emociones en la expresión artística de la danza, “relajante, desestrezante, energizante”, y los videos especialmente seleccionados para el taller;
• el crecimiento del ser intelectual mediante el despliegue de contenido que al decir de Onasis, “Me abarcó desde los aspectos generales como urbanismo hasta los más específicos como detalles constructivos”;
• el cuidado de la salud física mediante una alimentación vegetariana sana y variada que al principio fue un shock para Eunice y que luego les dio a todos la experiencia de lo “delicioso nutritivo, rico, refrescante”
• y todo ello en unas instalaciones cómodas y funcionales demostrativas del lujo de la sencillez de la Arquitectura Tropical Bioclimática, los dormitorios, “excelentes… agradables”, son contenedores reciclados a la orilla de una laguna; las duchas al aire libre donde, al decir de Eunice y Mercedes, “sentí libertad… super-disfrutables”
Las maestras Ángela y Gloria desplegaron sus profundos conocimientos con generosidad y mucha sencillez, sin ostentación, sin buscar reconocimiento, expresando los conceptos profundos de una manera tan natural que la sabiduría del maestro significó y resonó en el aprendiz con mucho respeto, ofreciendo nuevos caminos de conocimiento a la avidez intelectual de Eunice, Daniela, Susana, Ana, Alessandra, Mercedes y Onasis. El elogio siempre estuvo para lo sencillamente bien hecho.
Para nosotras, las maestras arquitectas, fue utilizar el tiempo y talentos que Dios nos dio para desarrollar la totalidad del ser de los jóvenes arquitectos que quisieron compartir la riqueza de su tiempo con nosotras, y verlos crecer mucho, personal y profesionalmente, en tan poco tiempo, nos dá una profunda felicidad. Para los jóvenes, al decir de Ana, “ahora mi responsabilidad personal es con mi ciudad, con mi país, con el universo, de crear una arquitectura de calidad”.
Así las cosas los nóveles arquitectos realizaron un muy buen trabajo personal y profesional, demostrativo de su aprendizaje, donde hubo “bastante unidad, diferentes opiniones desde diferentes experiencias de vida y grandes aportaciones en un muy buen intercambio de conocimientos”, pues cuando somos sencillos y confiamos en que las soluciones a los problemas están a un pensamiento de distancia, permitimos que emerja desde nuestra sabiduría interna la capacidad para buscar soluciones y, al liberarnos a nosotros mismos de las complicaciones, nos volvemos libres y muy creativos.
Las necesidades del ser humano son muy pocas, más allá del tener o no tener, sólo deseamos ser pacíficos, ser felices, ser libres, y en este grupo, en esta semana pasada, pudimos darnos el lujo de la sencillez y de ser felices con lo mínimo.
Llevando una vida equilibrada y cómoda a la vez, utilizando sólo aquellos recursos de la tierra realmente necesarios cultivamos la sencillez, y cultivando sencillez en el vestuario, en la alimentación, en la arquitectura, en el diseño urbano y del paisaje, ayudamos tanto a preservar el medio ambiente como constituimos una propuesta de una vida más espiritual, porque en un mundo de tanta interdependencia cuando alguien tiene algo es porque a otros muchos les hace falta.
Comprobamos que de una vida saludable y rica en todo sentido, en el lujo de la sencillez, sin pretensión ni engaño, libres de apariencias, el resultado es la felicidad del reconocimiento del verdadero valor del Yo, hoy por hoy cada uno de los que participamos somos una mejor versión de nosotros mismos por la convivencia con el grupo en sencillez, y como señaló Alessandra “todos necesitamos vernos, escucharnos, sentirnos bien”.
- olga: tienes toda la razon, a veces ante circunstancias ...
- Ludmila: Tener una actitud positiva ante las circunstancias...
- Olavo: Siempre, en mi caso, oportunas palabras de aliento...
- Cynthia: Un lindo mensaje, me ayudo mucho gracias exitos ...
- Bianka: Se puede ir por la vida enfrentando problemas llor...
Nacida en Bogotá en 1949, arquitecta, especializada en Docencia Universitaria y en Gerencia de Proyectos Educativos. Estudiante y profesor de la Universidad Espiritual Mundial Brahma Kumaris, desde el 14 de Mayo de 1998 hasta la fecha, en temas de crecimiento espiritual y de modos de trabajar la transformación personal; participación en talleres, cursos y seminarios de espiritualidad tales como Formación en Valores, Pensamiento Positivo, Manejo del Estrés, Manejo de Miedos. Educador de educadores del Programa Valores para Vivir en Colombia desde 1998 hasta 2006.
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Como me alegra leer sobre este tema, yo tuve una experiencia similar el año pasado en un retiro del silencio, a partir de ese momento mi vida cambio, tengo un corazón agradecido para Dios, mi sentido de pertenencia hacia él se hizo más profundo, estaba encantada por todo lo que estaba viviendo, estar en la misma sintonía con otras almas, comida saludable llena de Dios, cada experiencia… por primera vez pude ser libre, vivir sin estar atada a lo material, agradezco que comparta su experiencia eso me inspira siempre a vivir con sencillez y agradecimiento por la misisicordia con que Dios nos toca a cada momento.