BLOGS + Elige la Calma ¡Ser vegetariano es amar al planeta! Posteado por Elsa Fries junio 7, 2012 a las 7:14pm

En esta semana, el cinco de junio exactamente, se celebró el Día del Ambiente, mundialmente se hicieron invitaciones a tomar acciones positivas a favor del planeta, en ese día no hice algo especial, pero me quedó el interés por reflexionar sobre lo que aporto al cuidado del ambiente. 

Mi reflexión me llevó a considerar que la decisión que tomé hace 15 años de no comer carne y asumir el vegetarianismo como práctica diaria en mi vida, no sólo beneficia la salud de mi cuerpo, sino que, además de facilitarme el crecimiento espiritual que eleva la consciencia hacia lo pleno, total y global para construir un mundo mejor, es una práctica diaria que elige la paz, la calma, el cuidado y el amor por el ambiente en el planeta en todos mis tiempos de comida. 

Como hoy quiero ver el impacto sobre el ambiente de una decisión de este tipo he revisado algunas informaciones de la ONU, de la FAO, de la UNESCO y otras instituciones que me permiten señalar el acierto y la importancia de mi opción por el vegetarianismo respecto a lo que, ambientalmente significa comer carne.

Producir carne para consumo humano poluciona el aire y destruye la capa de ozono, cada día hay más animales para consumo de carne que gente en el planeta, cada día se necesita más tierra y más agua para criar los animales que consume la sociedad y cada kilo de carne genera 36,4 kilos de Dióxido de Carbono.  Las flatulencias del ganado vacuno generan Metano que es 20 veces más nocivo que el propio Dióxido de Carbono.  La ampliación de frontera agropecuaria en el Amazonas brasileño responde por 200 millones de toneladas anuales de Dióxido de Carbono correspondientes a dos tercios de las emisiones brasileñas de gases. 

Producir carne para consumo humano poluciona el agua, la industria pecuaria es la principal responsable de la infiltración de 13 millones de toneladas de agua al año en la capa freática y los acuíferos subterráneos con el impacto que en ellos generan las medicinas y hormonas que dan a los animales para criarlos.  Además sólo los excrementos del cerdo son siete u ocho veces los que produce un hombre al día y terminan en los recursos hídricos que al llegar al mar producen algas que deterioran la biodiversidad oceánica. 

De otra parte el agua dulce del planeta se compromete por la ganadería, el siete por ciento del agua potable del mundo se gasta en irrigar los campos de cereales que van a comer los animales de engorde para consumo humano, producir un kilo de carne exige entre 13 mil y 100 mil litros de agua, mientras que producir un kilo de cereal ocupa 1.300 litros de agua y producir un kilo de papas sólo usa 500 litros de agua.  Se considera que levantar animales para consumo humano implica un gasto de diez a 90 litros de agua por día, considerando el agua necesaria para todo el ciclo de creación del producto, y cuando se exporta un kilo de carne también se está exportando el agua que sirvió para producirlo, aunque en los países no haya agua suficiente para la población nacional.  Hoy por hoy hay cuatro billones de seres humanos a los que les hace falta agua en el mundo.

Producir carne para consumo humano deforesta la tierra, en los países subdesarrollados se está exportando soya para alimentación animal y pronto no habrá tierra suficiente para producirla.  El 90% de la producción mundial de soya tiene como destino la industria de la carne ya que se ocupan diez kilos de cereales para producir un kilo de carne.

S i bien los países de desarrollo ya incorporan los costos ambientales a los de la carne que producen, no pasa igual en los países de subdesarrollo y por ello se estima mal que es más barata la producción de carne en estos países, así se están sacando más recursos del ambiente de los que se reponen, solamente para exportar carne a los países desarrollados. 

La ONU dice que si todas las personas del mundo consumiesen como los norteamericanos, europeos o japoneses, necesitaríamos dos o tres planetas como la tierra para atender las necesidades del consumo planetario.  Entre el diez y el 20% de la humanidad consume toda la carne que se produce en el mundo y esta población tiene recursos suficientes como para no pasar hambre si tomara opción por una dieta sin carne. 

Al mismo tiempo un tercio de la humanidad está en condiciones miserables, duele pensar que solamente con liberar el cereal que va para el ganado esta parte de la humanidad no pasaría hambre.  La carne del consumo de pocos es la responsable del hambre de muchos en el planeta, por ello éticamente he decidido no aportar a la economía de quienes comercian con la violencia sobre seres indefensos.

Ser vegetariano es ser un consumidor consciente de las implicaciones ambientales de lo que compro en el supermercado.

Para terminar una frase de Albert Einstein:

“Nada puede ser más beneficioso para la salud humana, o aumentar nuestras posibilidades de supervivencia en la tierra, que una evolución hacia una dieta vegetariana”. 

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