La ira, esta reacción emocional negativa ante situaciones, circunstancias o personas, que perturba la paz de la mente tiene consecuencias dañinas para quien la padece y para los demás.
La ira surge como respuesta a una frustración, o para conseguir algo que se quiere, o para descargar emociones acumuladas.
Tener ira es algo que se paga muy caro pues se pierde la paz mental, se ganan sentimientos de tristeza y culpa, se disminuye el poder de razonar, se lastiman las relaciones con otras personas y además se introduce malestar a la conciencia colectiva.
La ira es un volcán en erupción que explota según lo corta o larga que sea la mecha entre un evento detonante de la ira y la respuesta del cuerpo en palabras o acciones; y el largo de la mecha dependerá de los pensamientos y sentimientos que se generen en respuesta al evento detonante.
Frente a injusticias, comportamientos egoístas, abusos, maltratos y otras cosas se reacciona con ira y dependiendo de cómo se manifieste esta reacción podemos señalar distintos modos de manejar la ira:
La agresividad abierta surge del egocentrismo e intenta sustituir la fortaleza espiritual con la fuerza física o verbal, así la ira puede adoptar la forma de gritos, abuso verbal, amenazas, acusaciones, exigencias; este comportamiento está basado en una falsa superioridad moral y se muestra por la intimidación a los demás.
La agresividad pasiva preserva las necesidades y convicciones personales a costa de no reconocer a los otros, se ve en el enojo o la irritación cuando no hablamos, es ese silencio latente que quema donde emitimos fuego de incendios de resentimiento y odio almacenados, esta forma de comportarse también está basada en una falsa superioridad moral. Aunque esta conducta se efectúa de una manera más quieta que causa menos riesgos personales, perpetúa la tensión innecesariamente.
La represión es no admitir la ira o fingir que no hay tensión aunque otros puedan percibirla, muchas veces por causa del miedo.
El abandono como un comportamiento en el que uno mismo se limita a no resolver nada con el riesgo de que la ira pueda volver.
La asertividad es una de las mejores maneras de lidiar con la ira, es presentar las ideas con claridad pero sin ser ásperos, considerando cada punto de vista de ambas partes como importante. Quien es asertivo tiene conciencia del tono de voz, a la vez que expone las propias razones considera las necesidades y sentimientos de los demás. Relacionarse asertivamente en situaciones difíciles ayuda a que las relaciones crezcan y al mismo tiempo desarrolla la propia determinación y no el temor.
Transformar es definitivamente la mejor manera de manejar la ira, es reconocer la identidad espiritual personal profundamente, lo que implica identificar que somos en esencia seres de paz y de amor y que la propia felicidad se acrecienta cuando se vive conforme a esa naturaleza espiritual benevolente.
Quien desarrolla la conciencia espiritual a niveles elevados hace más larga la mecha con pensamientos positivos y sentimientos misericordiosos y así consigue controlar las explosiones del volcán de la ira.
Una persona que se ha elevado espiritualmente evita los detonadores de la ira, no reacciona con actos reflejos a los detonadores sino que comprende objetivamente lo que pasa, reflexiona profundamente y responde de la mejor manera.
Con una conciencia espiritual elevada se entiende la ley de causa y efecto que señala que en la vida se cosecha aquello que se siembra o, lo que es lo mismo, se recibe lo que se da, por ello, en vez de sembrar vientos y cosechar tempestades se comparte la paz del ser interior para que la vida devuelva paz recíprocamente.
Desde la espiritualidad también se entiende la ley de la expectativa que manifiesta que las expectativas son una fuente de ira, pues cuando una persona dice o hace algo con la expectativa de que los demás respondan de un modo determinado y no se cumple su expectativa, la persona se siente molesta, enojada, irritada. En lugar de eso, quien es muy espiritual procura vivir en base a la esperanza que es más fluida y flexible aceptando las diferentes respuestas individuales.
Los seres profundamente espirituales saben que por la ley de la atracción atraen a su vida a las personas, situaciones y cosas que reflejan los recuerdos y modos de comportamiento que están profundamente embebidos en su mente subconsciente y que deben ser transformados, por ello, frente a algunos detonadores de la ira reaccionan con comprensión aprendiendo a modificar el comportamiento propio.
Desde la espiritualidad el ser elige la libertad del poder del espíritu recordando que nadie puede hacerle irritar, que es libre de elegir si quiere o no irritase y aún si quiere o no quiere conectarse con la situación detonante de la ira.
Quien desarrolla la conciencia espiritual usa el poder de su pensamiento para reflexionar antes de actuar y para asumir la responsabilidad de sus pensamientos, palabras y acciones y desarrolla capacidad para elegir no reaccionar emocionalmente sino responder asertivamente desde lo mejor de sí mismo ante una situación, persona o circunstancia.
Sabiendo que una actitud positiva crea una reacción positiva, la recomendación final, para ganar fuerza espiritual, es reafirmarse frecuentemente frases positivas como “Yo soy un ser de paz…”, “Yo soy un ser de amor…”.
- olga: tienes toda la razon, a veces ante circunstancias ...
- Ludmila: Tener una actitud positiva ante las circunstancias...
- Olavo: Siempre, en mi caso, oportunas palabras de aliento...
- Cynthia: Un lindo mensaje, me ayudo mucho gracias exitos ...
- Bianka: Se puede ir por la vida enfrentando problemas llor...
Nacida en Bogotá en 1949, arquitecta, especializada en Docencia Universitaria y en Gerencia de Proyectos Educativos. Estudiante y profesor de la Universidad Espiritual Mundial Brahma Kumaris, desde el 14 de Mayo de 1998 hasta la fecha, en temas de crecimiento espiritual y de modos de trabajar la transformación personal; participación en talleres, cursos y seminarios de espiritualidad tales como Formación en Valores, Pensamiento Positivo, Manejo del Estrés, Manejo de Miedos. Educador de educadores del Programa Valores para Vivir en Colombia desde 1998 hasta 2006.
Últimos comentarios

QUE GRANDISIMO CORREO DE LA IRA, ES PARA REFLEXIONAR HASTA EL FONDO DE LOS CORAZONES, ADELANTE, MAGNIFICO
Increíble mensaje para controlar la ira, felicitaciones sinceras a la persona que lo postió (Elsa Fries). Definitivamente tiene un mensaje tan profundo que invita a la reflexión……….. Lo pondré en práctica y la próxima vez que sienta ira (me sucede muy a menudo) voy a repetir las palabras mágicas “yo soy un ser de paz” “yo soy un ser de amor”. Saludos.