28 de agosto de 2013

Eres energía positiva

Eres energía positiva es para mí la mejor respuesta a la eterna pregunta de ¿Quién soy?

Cada uno de nosotros, los seres humanos vivientes, somos energía positiva, somos almas, somos vida. Cuando entendemos la verdad de nuestro ser interno, el que piensa, el que siente, el que vive y acumula experiencias durante la vida, entonces nos damos cuenta de que no sólo somos un cuerpo físico, no podemos comprar un frasco de paz o de amor, o de felicidad, no, estas son partes espirituales del ser interno, no son aspectos físicos, son partes del alma y es el alma la que le permite al cuerpo su accionar, el cuerpo no sirve de nada sin el alma, porque el ser viviente es lo que no se puede ver ni tocar pero que da vida al cuerpo.

Cada pensamiento que nosotros creamos, cada palabra que hablamos y cada acción que ejecutamos son responsables de la radiación de nuestra energía espiritual en el universo, es decir es nuestra vibración hacia nuestro cuerpo, hacia las personas que nos rodean, hacia la naturaleza y hacia la atmósfera. Un aspecto muy importante de nuestra conciencia y que influye en la calidad de nuestra vibración es la intención que está detrás de cada pensamiento palabra o acción. Cuando la vibración es pura, positiva y no condicionada se transmiten impulsos positivos de nuestra energía positiva al universo: paz, amor, buenos deseos, felicidad, verdad.

En las relaciones humanas las personas experimentan esta energía positiva y recuerdan a las demás personas por sus cualidades personales, aún si estas cualidades son diferentes a las propias y así son inspiradas a apropiarlas para sí mismos y a ponerlas en práctica, aunque esto pueda no ser nuestra intención consciente, si sólo tenemos una intención pura y positiva, en general hacia todo y todos a nuestro alrededor este dar inspiración ocurre automáticamente, fácil recordar los ejemplos de Gandhi, Sor Teresa de Calcuta, Nelson Mandela, o Juan Pablo Segundo, entre otros.

Por otro lado, cuando la intención es negativa e impura: ira, odio, rencor, tristeza, avaricia, lujuria, ego etc., es como si trajéramos hacia abajo a nuestro cuerpo, a las otras personas, al entorno y a la naturaleza, es decir, de esta manera absorbemos energía positiva de ellos en vez de llenarlos de buena vibración. Así nuestro cuerpo se debilita o se enferma y las personas, sin darse cuenta, bajan de su estado de personalidad positiva al recibir esta energía negativa y al ser inclinados a pensar y hablar contra su naturaleza básica positiva, por lo tanto es una inspiración negativa.

Ambos son intercambios de energía, pero uno es positivo y el otro es negativo. El proceso anterior sucede incluso cuando estamos tranquilos, sin crear alguna idea, ni hablar, ni realizar cualquier acción. Dependiendo del carácter o personalidad que tenemos, ese tipo de vibraciones siguen siendo emitidas por nosotros todo el tiempo. Cuanto más elevada sea la calidad de los pensamientos dentro de la mente durante el día y en general en nuestra vida, más elevada será la calidad de la energía que radiemos, es como si fuéramos radiadores de energía espiritual y radiamos nuestra personalidad todo el tiempo, aún mientras dormimos.

¿Y la materia? Materia física, todo está hecho de los cinco elementos, agua, fuego, aire, tierra, éter. Pensemos en la materia física más cercana, nuestro cuerpo. Mucha gente ahora reconoce que la mente tiene efecto en el cuerpo, hay conexión directa entre los pensamientos y el cuerpo. Cuando nos levantamos por la mañana preocupados de lo que vamos a hacer, no nos sentimos bien internamente ni nos sentimos bien físicamente, falta energía, en cambio cuando no estamos preocupados por nada y decimos “hoy tendré un buen día”, la mente está positiva y esto tiene un efecto directo y beneficioso sobre el cuerpo.

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Ahora, un pensamiento para compartir energía positiva con el universo:

No estoy solo.  Soy parte de la gran familia humana, y estoy entrelazado en esta gran red.

Todo lo que pienso, siento, digo y hago, repercute en los demás.

Cuando me entrego a pensamientos puros y bellos estoy influyendo positivamente en todo el mundo.

Ahora me centro en mi ser interior…, Inspiro profundo… me relajo…

Y esparzo vibraciones de paz…, calma…, quietud…, esperanza…, amor… y felicidad… para mi propio cuerpo…, para mi familia…, para mis amigos…, para mis relacionados…, para la humanidad entera…, para la naturaleza… y para la atmósfera.