18 de octubre de 2013

Siembra y Cosecha

Venir al mundo, el campo de la acción, actuar, reaccionar, interactuar y recoger el fruto de las acciones es la vida misma.

La afirmación cristiana “Lo que se siembra se cosecha” es expresión de la ley espiritual que conoce oriente como la “Ley del Karma” y que corresponde, en el plano físico, a la “Ley del Movimiento” de Newton que dice que por cada acción hay una reacción igual y opuesta.

Karma significa acción, es la actividad que realiza el alma por medio del cuerpo. El tipo de acciones que realiza un ser refleja su estado interno y le conduce a cosechar mejores o peores frutos.

El significado de responsabilidad es “habilidad para responder”, y la vida puede considerarse como una serie de respuestas que cada uno crea durante los hechos y las interacciones con otras personas. Según sea la calidad de la habilidad para responder (energía dada – siembra), así será la calidad de lo que le retorne (energía recibida – cosecha), por ello a veces se hace referencia a la ley del karma como la “Ley de la Reciprocidad”, es una ley que enseña que la suerte no existe y que lo que sucede en el presente es el resultado de las acciones benévolas o negativas del pasado.

Los pensamientos son las semillas de las acciones, según sea el pensamiento así será el resultado. Los pensamientos y las acciones esparcen vibraciones e influyen en el ambiente alrededor, por la ley espiritual del Karma esas vibraciones se devuelven a quien las emitió, lo que significa que si se siembra felicidad se cosecha felicidad a cambio y si se dá sufrimiento, se atrae sufrimiento.

Cuando el sentido de quiénes somos y la seguridad se basa en la posición, las posesiones, el salario o en otras personas, los hechos de la vida diaria a veces pueden representar una amenaza para cualquiera de estas cosas, así afectan la sensación de seguridad en el mundo, entonces el miedo y los pensamientos de ira resultantes, así como las acciones correspondientes, acumulan karma negativo; toda acción motivada por avaricia o apego constituye una acción errónea, negativa o destructiva que acumula en la conciencia karma negativo.

La acción negativa también es el resultado del mal uso o abuso de uno u otro aspecto de la vida: del cuerpo, de las relaciones, de la riqueza o de los pensamientos. Estos karmas negativos son deudas que algunas veces se saldan de manera instantánea, otras veces se saldan a corto plazo o también se pueden saldar a largo plazo. No es tanto la acción lo que determina el retorno como la calidad de la intención detrás de ella: es diferente la culpabilidad de alguien que mata accidentalmente a la de quien planea durante meses cometer un asesinato, en ambos casos el acto es el de terminar con una vida, pero el retorno depende de la intención.

Cuando se es consciente del ser espiritual y de tener energía positiva en el núcleo del mismo se está libre de desear algo de afuera del ser interior, no se busca la paz y la felicidad en el exterior dado que se las conoce y experimenta como estados internos del ser espiritual, así se invierte el flujo de energía: de tomar a dar.

Al estar conscientes de ser seres espirituales eternos, las personas no se sienten amenazadas por otras en ninguna forma, así se puede ver lo mejor en cada uno y alentar ese potencial y sus cualidades espirituales para que estas broten. También la persona es capaz de trasladarse a voluntad y conscientemente a un estado espiritual: puede ser fuerte, alegre, o llena de amor a elección. Sin embargo, no se llena de amor y generosidad hacia otros porque quiera su energía positiva a cambio, en este estado iluminado, sabe que lo que dá es lo que cosechará, sencillamente está dando desde el corazón, lo que es el mayor impulso del espíritu, pues ser es dar.

Para mejorar la calidad de las interacciones personales, en lugar de tomar se debe dar. En el trabajo, en las relaciones familiares o sociales, se debe satisfacer la propia responsabilidad con honestidad e integridad para cosechar acciones positivas, si no se cumplen las responsabilidades propias se añade saldo negativo a la cuenta kármica.

El ser espiritual no se hace elevado renunciando a las acciones, a los deberes y a sus responsabilidades para con el mundo, sino renunciando a la negatividad que hay en el papel que representa. Un ser espiritual iluminado no trata de evadirse de las obligaciones sociales sino que las purifica llenándose de luz, de amor, de paz y de felicidad. Este estado de ser consciente del alma enriquece el curso de la vida cotidiana de la persona y es la fuente para sembrar acciones benevolentes y cosechar un retorno positivo.

Finalmente un ejercicio de pensamiento positivo sobre este tema:

Me hago consciente de ser un ser espiritual…, un alma…,
Yo soy un alma de paz…, de amor… y de felicidad…
Con el vuelo de un pensamiento me conecto con Dios…, mi Padre espiritual…, y la energía de Dios incrementa mi paz, mi amor, mi felicidad…, se instala en la raíz de mis pensamientos puros y acciones positivas… y se refleja en cuantos me rodean…, sus acciones me retornan la paz, el amor y la felicidad que doy al mundo.

Fuente: Publicaciones de Universidad Espiritual Mundial Brahma Kumaris y
George, Mike. 2006. A la luz de la meditación. Argentina. Buenos Aires. Editorial Kier.

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