
Por: José Francisco Panameño, Presidente de Canófilos Asociados Nacionales, CAN
A través de los años, he adquirido experiencia al convivir y desarrollar la crianza de perros, competir en exposiciones y presidir un club dedicado únicamente al registro, selección y mejoramiento de las razas caninas. Por ello en este primer artículo me referiré a la convivencia del perro con el hombre.
No cabe duda que adoramos y profesamos un cariño inconmensurable hacia nuestros perros, y aún cuando necesitaríamos estudiar e interiorizarnos para lograr una mejor convivencia, enunciaré algunos conceptos generales que un propietario debe tomar en cuenta para que la relación entre ambos sea de deleite y placer y no una cantidad de problemas que dificulten el diario vivir, y que algunas veces dan como resultado el despojo o regalo de nuestro perro a cualquier persona que nos quite ese problema de encima.
Es común encontrarse con dueños de canes que hablan reiteradamente de situaciones incómodas que en realidad son sumamente sencillas de resolver, por ejemplo: “A mi perro lo tuve que sacar afuera de la casa porque hace sus necesidades en cualquier sitio y es un desastre, todo lo muerde y todo lo arruina”. “Ya no sé que hacer, todo el día se la pasa ladrando y cuando no lo hace, se dedica a deshacerme todas las plantas del jardín”. “Me dicen que tengo que sacarlo a pasear, pero ese animal desde que lo saco, me hala y me lleva donde él quiere, hasta me ha lastimado la mano con los jalones que me pega”. “Mi perro es sumamente malcriado, sólo llega una persona a verme y trata de morder”, “El mío debe de estar enfermo, no quiere comer, hasta le tengo que dar la comida en la boca”.
Podría referirme a numerosos casos que a diario nos aquejan. Basta con decir que la solución se encuentra en pocas palabras: observación, consistencia y paciencia.
En esta época de Internet encontramos muchas opiniones y soluciones diferentes, lo que significa que no existe un método científico único para atacar éste u otros problemas. Tampoco encontramos verdades absolutas en este campo. Para buscar soluciones sencillas y que funcionen quizás la conocida pregunta “¿qué fue primero, el huevo o la gallina?” dará como inicio al siguiente precepto: ¿de quién es la culpa, del criador o del propietario?
Todo cachorro nacido de un criador responsable deberá poseer enseñanzas primarias de un buen comportamiento: hacer sus necesidades en un lugar específico, comer comida para perros en horarios establecidos, ser amigable con todo tipo de personas, libre y sin miedo de explorar el medio que lo rodea y, fundamentalmente, ser sano tanto genéticamente como en su persona,
Un comprador deberá escoger la raza que sea más adecuada conforme a su estilo de vida y a sus necesidades y no dejarse llevar por simple apariencia física. Deberá encontrar a un criador que tenga experiencia y anuencia de servir como consejero cada vez que sea necesario. Es más, que esté dispuesto a recibir nuevamente al cachorro en caso que por algún problema el propietario no pueda seguirlo cuidando, comprometerse a velar por él toda la vida, primordialmente con su salud y demás necesidades, enseñándole lo necesario para que conviva entre humanos, aunque esto signifique aprender lo esencial para adiestrar a su mascota, no obstante la inversión económica que garantice una buena calidad de vida, y dedicar parte de su tiempo en él. Deberá conocer y comprender la importancia de los períodos críticos por los que atraviesa el perro, así como el impacto en cada uno de ellos, para maximizar el potencial del cachorro.
Desde un enfoque social, psicológico y emocional, un cachorro es una herramienta valiosa en el desarrollo de la vida de un niño con edad adecuada, pero también es un ser vivo. Al adquirir un cachorro para los hijos, el compromiso para ambos deberá ser total y sin ningún egoísmo.
El propietario tiene que ser el encargado de estar pendiente de la relación y de las enseñanzas para ambos, ya que el perro formará parte del núcleo familiar.
Es presidente de Canófilos Asociados Nacionales, CAN, y está certificado como juez de todas las razas, también ha sido certificado por la Federación Canina Internacional de Perros de Puras Razas. Con su adiestramiento ha obtenido premios en EUA y Latinoamérica. Lea su columna todos los miércoles.




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