BLOGS + Opinión de Salvador ¿Qué representa una firma? Posteado por Salvador Nasralla diciembre 2, 2011 a las 6:53pm

Algunas personas firman documentos importantes que a veces comprometen el futuro económico del país; muchos gerentes de reconocidas empresas en las que los cheques llevan dos firmas ponen la de ellos antes de la del gerente general, pero no revisan.

Desafortunadamente en Honduras la mayoría no sabe que al estampar su rúbrica está avalando todo el proceso y contenido del trámite.

¿Cuántos de los que hoy nos leen firman sin revisar los testamentos que nos pasan los emisores de las tarjetas de crédito? Cuando reciben los cobros muchos reclaman sin éxito sobre reglas que el banco puso para entregarnos el plástico. Debe ser una costumbre responsable leer detenidamente los papeles que uno firma. He conocido a muchos funcionarios que son haraganes y no verifican los documentos que con su firma autorizan pagar antes de la rúbrica de la máxima autoridad de una empresa o del encargado de las finanzas que está sobre ellos.

El escándalo deportivo causado el sábado anterior al quedar Vida y Deportes Savio empatados en todo luego de los dos partidos que les correspondió jugar para determinar a uno de los semifinalistas es una muestra de que también en el deporte catracho ocurren deslices porque la mayoría de los directivos están ad honorem o por figurar y no porque le van a dedicar el tiempo que esta actividad requiere.

En la asamblea de la Liga Nacional realizada tardíamente el 16 de julio anterior, los delegados de los diez equipos firmaron las nuevas bases que están rigiendo los dos torneos 2011-2012. Ninguno de los suscritos se tomó la molestia de revisar lo que firmaba, estaban peleando otros asuntos de regionalismo, enviando y recibiendo mensajitos en sus celulares y disfrutando de sus famosas “tamaleadas”.

Otros amenazaban con no participar, pero al final todos firmaron y al hacerlo avalaron la forma fácil y rápida como a algún leguleyo de la asamblea se le ocurrió definir los empates de modo de “fregar” al tercer y al cuarto lugares, cuyas posiciones después de 90 partidos (el 90% de todos los juegos del torneo) se empecinaron en que no valieran.

Entre los diez que firmaron esta aberración hay abogados, ingenieros, empresarios de reconocida solvencia económica, los dos mejores directores deportivos del país y hasta un alcalde. El ridículo sorteo que tuvo que hacer el presidente de la Liga fue lo correcto, ya que aplicó las bases que él no aprobó ni firmó, pero que por su máxima jerarquía en la Liga tenía que ejecutar, Selim no tenía otra alternativa.

Durante una asamblea realizada con tiempo en mayo o junio habría sido fácil darse cuenta de que en una serie entre solo dos equipos, si empataban en diferencia de goles, el siguiente criterio “mayor número de goles anotados” que pusieron en el segundo inciso, no tenía razón de existir.

Para corregir este entuerto, lo cual debe hacerse ya, porque el torneo Clausura que comienza en enero debe jugarse con el mismo sistema, solo cambien el inciso c del artículo 5, que dice “en caso de empate en puntos se aplicarán los criterios de desempate enunciados en el artículo No. 4 precedente” por la frase “los empates se dirimirán según el criterio del sistema de copa que reglamenta los juegos de Fifa” o, para ser más justos, “se clasificará el equipo que al final de las dos vueltas haya quedado mejor ubicado en la tabla de posiciones”.

 

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