7 de septiembre de 2009

La soberbia de la prensa mexicana

plumaJavier Aguirre ha ratificado su valía como entrenador. Después de meter al modesto Osasuna a la previa de la Champions y de clasificar al Atlético de Madrid al máximo torneo continental, “El Vasco” retornó al Tri como el salvador de un barco que se hundía.
 
Y, hasta ahora, lo ha llevado a buen puerto. La solidez defensiva que montó, la experiencia de Cuauhtémoc y el ascenso futbolístico de Giovany Dos Santos han sido los revulsivos que han acercado a los aztecas a Sudáfrica.
 
Antes de la llegada de Aguirre, México no tenía con qué terminar entre los primeros tres de la hexagonal. Ahora la historia cambió, así como la posición de la prensa azteca.
 
Meses atrás, en forma más humilde, señalaban que las selecciones de Concacaf habían evolucionado y que la suya se había quedado estancada.
 
Ahora, con oportunismo, sarcasmo y soberbia, se ensañan con el fútbol del área, calificándolo de mediocre, señalando como inadmisible que selecciones de la talla de Portugal queden fuera del Mundial y que sí vayan algunas de Concacaf.
 
Los periodistas aztecas olvidan que Estados Unidos es el actual subcampeón de la Confederaciones, que Costa Rica ya ha estado en octavos de final de un Mundial y que en el caso de Honduras le ha ganado a todas las selecciones de Sudamérica, excepto a Argentina.
 
 Ellos, con sus posiciones de menosprecio, son los que le hacen mal ambiente a su equipo cuando viene a Centroamérica. Y, aunque es problema interno de los mexicanos, los comunicadores son los que presionan a sus jugadores y cuando pierden contra cualquiera del área los atacan.
 
 
¿Qué tiene que ver esto con el juego del miércoles? Básicamente nada, porque aunque el resultado del encuentro es fundamental, no es lapidario. Con 19 puntos se va al Mundial, así que la Bicolor puede rematar la faena ante Estados Unidos en casa y contra El Salvador en el Cuscatlán.
 
Eso sí, el equipo nacional no le teme a México. Lo respeta, pero no renuncia a nada. Tiene con qué ganar en el Azteca.