10 de septiembre de 2010

Inmadurez, prensa y Nahún Espinoza

Cuando Víctor Bernárdez revolucionó la concentración de Honduras en Sudáfrica criticando a Reinaldo Rueda porque no incluía a Edgard Álvarez y a Hendry Thomas en el cuadro titular nadie le creyó que hablaba por solidaridad con sus compañeros. Por supuesto que hablaba por él llevándose de encuentro a Osman Chávez.

El defensa del Anderletch argumentó que no era posible que jugadores que militaban en clubes europeos no fueran titulares. Al día siguiente, después de que todo el plantel había leído las declaraciones de Bernárdez por Internet, me centré en Osman Chávez durante el entrenamiento vespertino efectuado un día antes del encuentro contra Suiza.

Peloteaba solito a un extremo de la cancha, lejos de las risas y bromas de sus compañeros. Él sabía que era el destinatario de la molestia de “Muma” . Me refiero a este hecho por el cambio de actitud y de comportamiento de dos seleccionados que se habían caracterizado por su educación y respeto por la prensa deportiva. Emilio Izaguirre antes de partir a Escocia para firmar con el Celtic habló sin problemas  con los reporteros.

Tres días después retornó al país para tramitar su permiso de trabajo, desde luego ya había amarrado su contrato y para sorpresa de los comunicadores no quiso hablar con ellos, se mostró incómodo, incluso contrariado por la presencia de las grabadoras, cámaras y libretas.

El miércoles leí en diario La Tribuna que Georgie Welcome, delantero que a base de esfuerzo y humildad se ganó un cupo en la Selección, trató con descortesía a algunos periodistas que lo requirieron para una entrevista. Obviamente, los jugadores son libres de hablar o no hablar con los periodistas. El problema no es ése, sino que en un futuro se comporten en la Selección como lo hizo Bernárdez. La falta de educación y de madurez provocan que un futbolista por el hecho de militar en un club del extranjero piense que debe ser titular sí o sí en la Bicolor  generando conflictos internos que al único que le hace daño es al equipo nacional, no a los periodistas.

Pedirle a la Fenafuth que promueva charlas educativas cuando los jugadores estén en régimen de Selección para que éstos actúen con sensatez y no atenten contra la Azul y Blanco sería como lanzar sal al mar. Entonces, esta tarea la deben efectuar los clubes o los representantes de los futbolistas.

Hace unas semanas hablaba con Mateo Yibrín, presidente del Real España, sobre la ausencia de los aficionados a los estadios y no tengo ninguna duda de que una de las causas es que los clubes les han cerrado las puertas de los entrenamientos a los periodistas.

Parece que el objetivo de los equipos, con sus absurdas regulaciones, es jugar con 500 aficionados en las gradas. Los protagonistas ya no hablan con los medios, no calientan los partidos. ¿Qué esconden? ¿Una alineación? Pregunto esto porque en los partidos no se ven sorpresas tácticas, tampoco jugadas prefabricadas. El colmo de los colmos se produjo hace dos domingos.

Estaba observando Cinco Deportivo y Salvador Nasralla quería salir en vivo desde el hotel adonde estaba concentrado Olimpia antes del juego contra Real España, pero no se pudo concretar la cobertura porque los jugadores no estaban autorizados para hablar con los medios.

Uno de los claros ejemplos de no tener prensa es el de , el hombre que mejor le ha pegado a la pelota en Honduras, un fino pasador, un tiempista de primera, uno de los pilares del mejor equipo que vi en el país: el Olimpia del 88. ¿Por qué nunca estuvo en la Selección si en ese tiempo no había un volante con sus características? Sencillo. Porque no tenía prensa. Entonces, ¿por qué los clubes desaprovechan su mejor activo de mercadeo?