BLOGS + Notas Netas Los vestigios de la Cuyamel Posteado por Renán Martínez septiembre 9, 2011 a las 10:09am

Un gigantesco tanque de agua que lucha por mantenerse en pie, es uno de los vestigios que hablan de la bonanza de una compañía bananera que se asentó en la comunidad de Cuyamel, municipio de Omoa, a principios del siglo pasado.
La historia sobre aquel imperio fundado por el norteamericano nacionalizado Samuel Zemuray, hijo de un campesino judío, sigue vigente en la boca de los descendientes de personas que vivieron por aquella época.

Todavía están en medio del río Cuyamel las enormes pilastras de hierro que sostenían el puente por donde pasaba bramando la locomotora arrastrando los vagones cargados de “oro verde”, rumbo a los embarcaderos en la bahía de Omoa.

Por donde quiera que el visitante pase puede descubrir, si es acucioso, las huellas que dejó la Cuyamel Fruit Company que en 1929 pasó a ser parte de la United Fruit Company la cual la compró por 31 millones de dólares en medio de una crisis mundial.

El tiempo tampoco ha podido destruir la bóveda donde la compañía guardaba los caudales para pagar a sus empleados. Se trata de un cuarto construido de hormigón sólido que se yergue invencible en medio de un solar baldío.

Donde estaban las oficinas y los talleres de la frutera, muchos vecinos levantaron sus viviendas, por eso es posible encontrar en los solares, plastas de aceite quemado o planchas de un concreto indestructible.

José León Vargas, uno de los vecinos nos comentó que en el patio de su casa con frecuencia encuentra clavos oxidados con los que se afianzaba la línea del ferrocarril el cual pasaba en medio de la comunidad.

Nos mostró además unos cuartones de madera curada que encontró en su patio y tubos eternos que formaron parte del sistema de agua que la bananera instaló en la comunidad. “Todavía hay algunos enterrados por allí”, dijo.

Para curar la madera los norteamericanos que administraban la compañía, mandaban a sumergirla en aceite quemado y otros químicos hasta que quedaba como petrificada, según comentó Vargas.

Dice que en el cementerio local estuvieron los nombres en letras de bronce de ejecutivos de la Cuyamel que fallecieron en aquella época, hasta que extraños comenzaron a robarse el valioso metal.

Son pocos los vecinos que saben que el puente de hierro que construyó la compañía sobre el río Cuyamel es el que está ahora sobre el Ulúa, dividiendo La Lima Nueva y La Lima Vieja, donde tiene su último reducto la United.

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