Un gigantesco tanque de agua que lucha por mantenerse en pie, es uno de los vestigios que hablan de la bonanza de una compañÃa bananera que se asentó en la comunidad de Cuyamel, municipio de Omoa, a principios del siglo pasado.
La historia sobre aquel imperio fundado por el norteamericano nacionalizado Samuel Zemuray, hijo de un campesino judÃo, sigue vigente en la boca de los descendientes de personas que vivieron por aquella época.
TodavÃa están en medio del rÃo Cuyamel las enormes pilastras de hierro que sostenÃan el puente por donde pasaba bramando la locomotora arrastrando los vagones cargados de “oro verde”, rumbo a los embarcaderos en la bahÃa de Omoa.
Por donde quiera que el visitante pase puede descubrir, si es acucioso, las huellas que dejó la Cuyamel Fruit Company que en 1929 pasó a ser parte de la United Fruit Company la cual la compró por 31 millones de dólares en medio de una crisis mundial.
El tiempo tampoco ha podido destruir la bóveda donde la compañÃa guardaba los caudales para pagar a sus empleados. Se trata de un cuarto construido de hormigón sólido que se yergue invencible en medio de un solar baldÃo.
Donde estaban las oficinas y los talleres de la frutera, muchos vecinos levantaron sus viviendas, por eso es posible encontrar en los solares, plastas de aceite quemado o planchas de un concreto indestructible.
José León Vargas, uno de los vecinos nos comentó que en el patio de su casa con frecuencia encuentra clavos oxidados con los que se afianzaba la lÃnea del ferrocarril el cual pasaba en medio de la comunidad.
Nos mostró además unos cuartones de madera curada que encontró en su patio y tubos eternos que formaron parte del sistema de agua que la bananera instaló en la comunidad. “TodavÃa hay algunos enterrados por allÔ, dijo.
Para curar la madera los norteamericanos que administraban la compañÃa, mandaban a sumergirla en aceite quemado y otros quÃmicos hasta que quedaba como petrificada, según comentó Vargas.
Dice que en el cementerio local estuvieron los nombres en letras de bronce de ejecutivos de la Cuyamel que fallecieron en aquella época, hasta que extraños comenzaron a robarse el valioso metal.
Son pocos los vecinos que saben que el puente de hierro que construyó la compañÃa sobre el rÃo Cuyamel es el que está ahora sobre el Ulúa, dividiendo La Lima Nueva y La Lima Vieja, donde tiene su último reducto la United.
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Mi nombre completo es Tulio Renán MartÃnez Hernández, nacido en la comundad de Villanueva, Cortés donde hice mis estudios primarios y transcurrió mi tÃmida niñez y parte de mi dislocada juventud. Me gradué de Maestro de Educación Primaria en la Escuela Normal Asociada de Tegucigalpa, que luego se transformó en la Escuela Normal Pedro Nufio. Actualmente me desempeño como editor de la sección San Pedro de Diario La Prensa y como catedrático de La Universidad Privada San Pedro Sula. Estoy casado con Lourdes Alvarado de MartÃnez, una mujer de temple con la que me complemento a la perfección pues mientras yo sueño arrullado por el oleaje del mar, ella dice: es tarde mañana tenemos que trabajar.
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