En el antiguo aeropuerto Barandillas de San Pedro Sula la multitud esperaba impaciente pero emocionada la llegada del avión en que llegarÃa el carismático candidato presidencial, Ramón Villeda Morales.
Bajo sombreros de palma y sombrillas multicolores la multitud aguardaba, con la mirada puesta en el espacio aéreo, que apareciera la enorme ave de acero trayendo al Pajarito pechito rojo.
Perdido entre aquel mar de gente me econtraba yo que en ese tiempo tendrÃa unos doce años. Me habÃa venido de Villanueva con personas mayores que luego se me perdieron entre el gran alboroto que se armó por ver al candidato que ese dÃa tendrÃa su cierre de campaña en la ciudad de los laureles.
QuerÃa conocer personalmente al lÃder a quien escuchaba por la radio cuando mi padre se reunÃa con los vecinos para sintonizar HRN que por lo general transmitÃa los discursos vibrantes y encendidos del médico originario de Ocotepeque.
No estaba yo afligido en el aeropuerto entre tanta gente que no conocÃa sino más bien contagiado por la emoción que embargaba a todo mundo en ese momento. De pronto se armó una griterÃa de feria cuando en el cielo apareció un punto diminuto brillante que se fue haciendo cada vez más grande hasta que se deslizó suavemente por la angosta pista de cemento.
Se abrió la puerta del avión y cayeron las escalerÃas como rendidas en la pista. El júbilo llegó a su grado máximo cuando apareció de pronto el doctor que lucÃa una guayabera blanca y sus caracterÃsticos lentes de gruesos aros negros, alzando sus brazos victoriosos para saludar a un pueblo que lo aplaudÃa y ovacionaba delirante.
Luego el mar de gente se desbordó en las calles rumbo al campo Patria mientras volaban por los aires las notas del pajarito pechito rojo haciendo más emotiva aquella manifestación polÃtica. Nunca volvà a ver otra igual en sentimiento popular.
Recuerdo también aquella frase que Villeda Morales pronunció con voz firme y serena cuando ganó en forma contundente la presidencia: “hemos ganado la batalla, no hay vencidos ni vencedores, la Patria está de fiesta”.
Por su gestión presidencial fue calificado por analistas despasionados como el mejor presidente que ha tenido Honduras. Bajo su mandato se estableció la seguridad social para los trabajadores hondureños y se auspició la elaboración de una nueva legislación laboral.
Villeda Morales puso en marcha, con la ayuda de la “Alianza para el Progreso”, impulsada por John F. Kennedy, una serie de reformas y logró institucionalizar un aparato estatal de servicios públicos referidos a educación, salud y vivienda.
No cabe duda que muchos liberales, especialmente de la vieja guardia, votaron por Mauricio Villeda Bermúdez en las recientes elecciones internas del Partido Liberal, pensando que podrÃa emular la gestión de su ilustre padre, de convertirse en el presidente de Honduras.
Faltan las elecciones generales donde el nuevo Pajarito tendrá que enfrentarse no solo al tradicional adversario de los liberales, el Partido Nacional sino a otras siete fuerzas polÃticas más. Como podemos ver, el panaroma polÃtico es complejo, necesitará más que cobijarse bajo la imagen de su padre, para resultar favorecido por el gran elector: el pueblo.
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Mi nombre completo es Tulio Renán MartÃnez Hernández, nacido en la comundad de Villanueva, Cortés donde hice mis estudios primarios y transcurrió mi tÃmida niñez y parte de mi dislocada juventud. Me gradué de Maestro de Educación Primaria en la Escuela Normal Asociada de Tegucigalpa, que luego se transformó en la Escuela Normal Pedro Nufio. Actualmente me desempeño como editor de la sección San Pedro de Diario La Prensa y como catedrático de La Universidad Privada San Pedro Sula. Estoy casado con Lourdes Alvarado de MartÃnez, una mujer de temple con la que me complemento a la perfección pues mientras yo sueño arrullado por el oleaje del mar, ella dice: es tarde mañana tenemos que trabajar.
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