BLOGS + Quijoterías ¿Periodismo agresivo? Posteado por Cándido Alvarado febrero 6, 2012 a las 9:02pm

La llegada de tecnologías modernas ha dado lugar a que ya no leamos más que los instructivos de los aparatos que acabamos de comprar. Todo eso nos aleja de  poder hablar y escribir mejor. Los profesionales del periodismo que egresan de las universidades vienen con una preparación puramente curricular y por lo general se olvidan de la continua formación autodidacta. Y lo mismo ocurre con la mayoría de profesores, no sólo de primaria, sino de educación media y superior, que tampoco se preocupan por leer más que lo fundamental para servir la siguiente clase. Uno de esos embrollos lo constituye el artículo en los apodos; los alias hacen el oficio de nombres y estos en muchas regiones también suelen ir acompañados de artículos. Todos hablamos del Che Guevara, y en muchos casos escribimos El Che, pero no nos ponemos a pensar si cuando algún amigo encontraba a ese legendario guerrillero los saludaba: “¡Hola, el Che!, es obvio que le decía ¡Hola, Che!”. Siguiendo este planteamiento, se debe aclarar que el artículo no forma parte del alias y tendrá que ir en minúsculas, por ejemplo; “Estados Unidos y México andan trabajando por capturar al Chapo Guzmán”; como se ve, el artículo “el” no constituye parte de ese apodo y si queremos ponerlo, perfectamente puede ir en contracción con la preposición “de” y reducirlo a “al Chapo”. En conclusión, escribir El Chapo, La Barbie, es incorrecto; será el Chapo, la Barbie. Sin embargo, hay topónimos que llevan artículo: El Salvador, La Ceiba, El Progreso, nombres a los que no se les puede quitar ese determinante porque son parte de ellos; tampoco es posible contraerlo (es una aberración escribir que Juan es de Ceiba o que Dennis Arita vino del Progreso).Hace unos días se dio un problema por la llegada de un barco con un enorme cargamento de arroz. Algunos medios de comunicación social anunciaban que ese carguero permanecía varado en la bahía porque parece que había problemas para que ese arroz ingresara al país. Se dice que una nave está varada cuando queda encallada o detenida quizá por un obstáculo o avería. Se sabe que ese buque que trajo esa gramínea no estaba en el fondeadero por ninguna de esas causas, permanecía  anclado mientras se solucionaba el problema legal del cargamento que transportaba. En otra nota periodística apareció que el barco Costa Concordia se había “hundido” en aguas de la isla italiana de Giglio, tremendo error, pues en las fotografías se observaba que ese crucero estaba encallado, no hundido. Hundir es sumergir, introducir algo en un líquido u otra materia hasta cubrirlo por completo o llevarlo al fondo; ese lujoso barco jamás dejó de verse. Y como el español es substrato del inglés, parece que no agradan los falsos cognados, los falsos familiares lingüísticos, esas palabras que se escriben casi igual en ambos idiomas pero que tienen significados muy diferentes. De este asunto ya se ha comentado en esta columna. Uno de estos falsos parientes del español es el temido “agresivo” que, por influencia anglófona, en el español de varios países de Latinoamérica va referido a la persona activa, dinámica, enérgica, emprendedora y audaz. Pero si ya tenemos estos sinónimos, no hay necesidad de emplear una palabra que en nuestro original español significa aquello que tiende a la violencia; propenso a faltar al respeto; que implica provocación o ataque. Ya me imagino que don Pepe Lobo tratará de controlar la libertad de expresión por ser “agresiva”(quizá no porque sea dinámica y emprendedora, sino porque muchos medios de comunicación no piensan como él). No creemos que nuestro periodismo sea agresivo, que agreda a otros; es activo e innovador, pero no violento.

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