La llegada de tecnologías modernas ha dado lugar a que ya no leamos más que los instructivos de los aparatos que acabamos de comprar. Todo eso nos aleja de poder hablar y escribir mejor. Los profesionales del periodismo que egresan de las universidades vienen con una preparación puramente curricular y por lo general se olvidan de la continua formación autodidacta. Y lo mismo ocurre con la mayoría de profesores, no sólo de primaria, sino de educación media y superior, que tampoco se preocupan por leer más que lo fundamental para servir la siguiente clase. Uno de esos embrollos lo constituye el artículo en los apodos; los alias hacen el oficio de nombres y estos en muchas regiones también suelen ir acompañados de artículos. Todos hablamos del Che Guevara, y en muchos casos escribimos El Che, pero no nos ponemos a pensar si cuando algún amigo encontraba a ese legendario guerrillero los saludaba: “¡Hola, el Che!, es obvio que le decía ¡Hola, Che!”. Siguiendo este planteamiento, se debe aclarar que el artículo no forma parte del alias y tendrá que ir en minúsculas, por ejemplo; “Estados Unidos y México andan trabajando por capturar al Chapo Guzmán”; como se ve, el artículo “el” no constituye parte de ese apodo y si queremos ponerlo, perfectamente puede ir en contracción con la preposición “de” y reducirlo a “al Chapo”. En conclusión, escribir El Chapo, La Barbie, es incorrecto; será el Chapo, la Barbie. Sin embargo, hay topónimos que llevan artículo: El Salvador, La Ceiba, El Progreso, nombres a los que no se les puede quitar ese determinante porque son parte de ellos; tampoco es posible contraerlo (es una aberración escribir que Juan es de Ceiba o que Dennis Arita vino del Progreso).Hace unos días se dio un problema por la llegada de un barco con un enorme cargamento de arroz. Algunos medios de comunicación social anunciaban que ese carguero permanecía varado en la bahía porque parece que había problemas para que ese arroz ingresara al país. Se dice que una nave está varada cuando queda encallada o detenida quizá por un obstáculo o avería. Se sabe que ese buque que trajo esa gramínea no estaba en el fondeadero por ninguna de esas causas, permanecía anclado mientras se solucionaba el problema legal del cargamento que transportaba. En otra nota periodística apareció que el barco Costa Concordia se había “hundido” en aguas de la isla italiana de Giglio, tremendo error, pues en las fotografías se observaba que ese crucero estaba encallado, no hundido. Hundir es sumergir, introducir algo en un líquido u otra materia hasta cubrirlo por completo o llevarlo al fondo; ese lujoso barco jamás dejó de verse. Y como el español es substrato del inglés, parece que no agradan los falsos cognados, los falsos familiares lingüísticos, esas palabras que se escriben casi igual en ambos idiomas pero que tienen significados muy diferentes. De este asunto ya se ha comentado en esta columna. Uno de estos falsos parientes del español es el temido “agresivo” que, por influencia anglófona, en el español de varios países de Latinoamérica va referido a la persona activa, dinámica, enérgica, emprendedora y audaz. Pero si ya tenemos estos sinónimos, no hay necesidad de emplear una palabra que en nuestro original español significa aquello que tiende a la violencia; propenso a faltar al respeto; que implica provocación o ataque. Ya me imagino que don Pepe Lobo tratará de controlar la libertad de expresión por ser “agresiva”(quizá no porque sea dinámica y emprendedora, sino porque muchos medios de comunicación no piensan como él). No creemos que nuestro periodismo sea agresivo, que agreda a otros; es activo e innovador, pero no violento.
- Domitila M: Dice la prensa de hoy viernes 11 de mayo que una j...
- Juan David Nau: He leído y releído el artículo pero no encuentro l...
- Don Hipo: Saludos, Cándido amigo. Me complace que hoy toca e...
- Domitila M: Quiere decir que los políticos de Honduras hablan ...
- Mireya: A pesar de todo lo que dice el profesor, La Prensa...
- abril 2012
- febrero 2012
- diciembre 2011
- noviembre 2011
- octubre 2011
- septiembre 2011
- agosto 2011
- junio 2011
- mayo 2011
- abril 2011
- marzo 2011
- febrero 2011
- enero 2011
- diciembre 2010
- noviembre 2010
- septiembre 2010
- junio 2010
- abril 2010
- marzo 2010
- febrero 2010
- enero 2010
- diciembre 2009
- noviembre 2009
- octubre 2009
- septiembre 2009
- agosto 2009
- julio 2009
- junio 2009
- mayo 2009
- abril 2009
- marzo 2009
- febrero 2009
- enero 2009
- diciembre 2008
- noviembre 2008
- octubre 2008
- septiembre 2008
- agosto 2008
- julio 2008
- junio 2008
- mayo 2008
Maestro de Educación Primaria, profesor de Educación Media con la especialidad en Letras y licenciado en Letras con orientación en Lingüística. Es corrector de estilo periodístico y editorial.
Últimos comentarios

Estimado Don Cándido, en el caso de El Salvador, el vocablo El no funge como un artículo determinante ya que es una palabra semítica del noroeste, que tradicionalmente se traduce como ‘dios’ o ‘deidad’. De ahí que El Salvador significa “Dios salvador”.
Le agradeceré mucho me señale si estoy equivocado.
Cordiales saludos.
Es cierto que “el” es una raíz semítica para denominar a Dios, y forma parte de nombres como Gabriel, Rafael…
Pero mezclar las lenguas semíticas con el nombre del país El Salvador es ir muy lejos, es rizar el rizo, pues ese nombre se lo pusieron los españoles sin pensar en absoluto (y seguramente sin conocerla) en esa raíz semítica.
Saludos cordiales
Perdone mi licenciado Alvarado. El periodismo agresivo también puede ser el que agrede el idioma, a veces con alevosía, como se aprecia en la redacción de noticias que leemos todos los días. saludito.
Buenos días, don Cándido. En la onda de criticar, quiero referirme al uso de la palabra “monitoreo” y su verbo “monitorear”. Son palabras que no aparecen en el diccionario y que a todas luces derivan del sustantivo monitor.
El monitor es un aparato que ayuda a vigilar o supervisar a distancia, pero es un nombre no un verbo.
Creo que sería como decir “televisoreo” a la acción de ver televisión, o “auditoreo” al trabajo que hace un auditor.
No pretendo ser un conocedor, pero esas palabras no me terminan de cuadrar. Saludos