27 de septiembre de 2014

Hondureños y hondureñas todos y todas

Nosotros, los hombres y mujeres de la Policía Nacional de Honduras que hemos ofrecido y ofrecemos nuestra vida al servicio de la comunidad, con mucho sentimiento queremos decir lo siguiente:

1.  Reconocemos que en el pasado reciente se han cometido errores inexcusables reñidos con nuestra doctrina de servir y proteger, con la legalidad y con los principios que rigen la ética del servicio público.

2. Como una de las instituciones más antigua y más madura del Estado hondureño, la ciudadanía sabe que la Policía Nacional de Honduras asumió las críticas y los reclamos de la ciudadanía, y en un proceso de autocrítica ha identificado las malas prácticas y está implementando los mecanismos correctivos que lleven a transparentar nuestra gestión, hacer rendición de cuentas policiales, mejorar la calidad de los servicios de seguridad que presta, efectivizar el derecho a la seguridad y garantizar el imperio de la Ley y, específicamente, de los Derechos Humanos de la ciudadanía.

3. Consideramos  y solicitamos que se reconozca que la problemática es compleja y que la comisión de ilícitos había penetrado el entramado social, afectando casi todos los órdenes de la vida.

La Policía Nacional de Honduras está sometida a un rigoroso proceso de depuración, que ha de conducir a la  presindir de aquellos policías que no reúnen el perfil ético-social que demanda la poblacion. El proceso de depuración policial no es incumbencia exclusiva de las autoridades policiales ni de las autoridades políticas de la secretaría de Seguridad, sino que antes bien debe ser tarea y responsabilidad de toda la ciudadanía.

4. En esa línea de pensamiento  la depuración no debe concluir con la expulsión de perfiles indeseados, sino que debe continuar con la acción penal de los entes operadores de justicia, pues el combate a la impunidad sólo funciona cuando se investiga, se acusa, se juzga mediante debido proceso y se absuelve o condena con sentido de proporcionalidad de tal manera que la sociedad se retribuya.

ningún proceso de depuración policial es sostenible en el tiempo sin un auténtico proceso de reforma de la educación policial; por ello estamos inmerso en un proceso de transformación de la educación policial, de tal manera que los nuevos policías aporten espíritu innovador, esquemas mentales nuevos, prácticas culturales más ciudadanas, cultura de servicio de calidad, todo ello en base a formación por competencias con enfoque de derechos humanos.